Si nuestro comportamiento hacia la comida fuese perfecto, y nuestra ingesta de alimentos se limitara exclusivamente a la obtención de la energía gastada, las personas no comeríamos en exceso y gran parte de los problemas de sobre peso no existieran.

Pero, las conductas se escapan a la norma, esto es porque muchos  alimentos producen placer al comerlos, mediante una respuesta de activación de ciertas partes del cerebro, (cuyos mediadores son los mismos que en la adicción a las drogas o a estimulantes como tabaco y cafeína).

A continuación les detallare los dos conceptos más importantes con los que se puede dar una justificación lógica a por qué se recomienda tomar 5 comidas al día, y poniendo en práctica esta premisa, se podrán dar cuenta que  es lo más efectivo para perder peso si es lo que se desea.

La Hipoglucemia:

La aparición de hipoglucemia, este concepto hace referencia a bajos niveles de glucosa o azúcar en sangre, entonces la hipoglucemia: activa una serie de procesos fisiológicos encaminados a contrarrestar la bajada de glucosa en sangre, de esta manera aparece el hambre. Si realizamos pocas ingestas durante el día, concentrando todos los nutrientes en 2-3 veces, estamos produciendo cambios bruscos en nuestra glucemia, ya que tenemos que comer más cantidad para contrarrestar el tiempo de “ayuno”. Cuando se entra en estado de ayuno  por falta de alimento, el cuerpo se siente amenazado y se defiende mediante el mecanismo de guardar grasa corporal.

La ingesta de 5 comidas al día permite un mayor control de la glucemia, (de hecho es un pilar clave en el tratamiento de la diabetes) permitiendo controlar nuestro apetito y saciedad mucho mejor.

La Lipemia:

Tener una lipemia (concentración de lípidos en sangre) alta supone un aumento del riesgo cardiovascular, y las personas que tienen una alta lipemia postprandrial (después de las comidas) tendrán en sangre durante las siguientes horas más grasa circulante y por tanto más riesgo de acumular grasa en las arterias. Para que tengan una idea más clara de esto es cuando se obstruyen las arterias por exceso de triglicéridos y colesterol malo.

No sólo importa la grasa ingerida, también influye el tipo de grasa, de esta manera, la grasa saturada produce puede pasar mas tiempo en sangre que las grasas  insaturadas, conllevando mayor riesgo cardiovascular.

Entonces si evitan grandes atracones de comida con mucha grasa, seguramente evitarán ascensos pronunciados en la lipemia después de las comidas, reduciendo la probabilidad de padecer alguna  enfermedad cardiovascular y padecer obesidad.

Concluimos que, mediante ingestas pequeñas y regulares (5 al día) podríamos exponernos a cambios menos bruscos en la glucemia y la lipemia, además de mejorar la regulación de nuestro apetito y saciedad, y contribuir al control de peso, lo que nos conduce a bienestar general.

¡Ahora ya sabes, no omitas ningún tiempo de comida!

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